Boda Exótica en un Invernadero

Hola a tod@s,

Suiza, Cuba y Galicia; tres lugares de cuento, como la historia de Sandra y Daniel. La pareja se conoció en el tercero de ellos, y no hizo falta mucho tiempo para que se decidieran a dar el paso y casarse justo ahí, en el lugar dónde todo empezó. Ilusión, ganas, nervios a flor de piel y, sobre todo, mucho amor marcaron el inicio de una cuenta atrás que finalizaría el 23 de marzo, con una boda que quedaría grabada para siempre en la retina de sus asistentes y de los que ahora leéis estas líneas y conocéis esta preciosa historia.

La ocasión requería de una localización que fuese capaz de reflejar la esencia de la pareja, algo que la Fundación Sales cumplía a la perfección. Diseñada por el paisajista Sales Covelo, el invernadero situado en la zona sur de la costa gallega reúne todas las características que los novios pudieran imaginar: un romántico y exótico emplazamiento que conforma un peculiar jardín lleno de plantas terrestres y acuáticas, árboles autóctonos y foráneos y un sin fin de rincones y refugios para el cuerpo y el espíritu.

De la idea, la decoración, la organización integral y los proveedores se encargó El Mono con Sombrero, que no se dejó ni un detalle en el tinter Dentro de la Fundación Sales, escogió para la celebración de la ceremonia una pagoda de madera; elección que motivó su diseño interior. La decoración se basó en un conjunto de seis lámparas de mimbre con bombillas de filamento especialmente creadas para la ocasión, sillas crossback de madera en color nogal y mucha flor.

Vestido él por Arax Gazzo y ella con un vestido de crepe en líneas muy sencillas con el punto fuerte en la cintura, enmarcada en pasamanería oro y plata ¡lavados!; y una preciosa capa con puños de zorro blue, confeccionado por el atelier orensano de Patricia Meléndez, entraron en una ceremonia ambientada con canciones llenas de significado, rituales, discursos de sus familiares y amigos más allegados y la emoción que se palpaba en todos.

La fiesta continuó en el interior del invernadero, en el que cada milímetro estaba decorado acorde a la temática botánica de la boda, conocida por los asistentes nada más recibir su cuidada invitación de metacrilato.

Su interior, un paraíso natural. Bonsais, cactus, crasas, proteas blancas, orquídeas, ranunculos, astromedias, alelies… Mucho verde y mucha luz.

La pareja disfrutó allí junto a sus invitados de un sinfin de manjares en los que se reflejó la cultura gastronómica favorita de los novios, toda una obra de arte de Rubén González. La zona chill out, compuesta por camas de bambú y cojines de estampado botánico, fue la perfecta aliada contra zapatos incómodos, y una estupenda manera de compartir el momento sin estar todo el tiempo en el mismo sitio.

Protagonizado por un centro de mesa de más de 30 metros de largo de característica hoja de camelia gallega, portavelas de madera, minutas acordes a la temática de la boda y el nombre de cada asistente tallado en madera, el convite finalizó en una impresionante mesa imperal situada en medio del invernadero.

Por suerte, Ana Herrera inmortalizó los momentos más especiales de una boda que ninguno de ellos olvidará. Os dejo con todas las fotos de esta bonita boda.

Créditos: Organización integral y decoración: El Mono con Sombrero | Fotos: AHR Photos | Lugar:  Fundación Sales | Vestido Novia: Patricia Melendez Atelier | Tocado: Nacar Tocados | Pendientes: Swarovski | MUAH: Giova Visagismo | Traje Novio: Arax Gazzo Villagarcia | Catering: El Cafetin de Pontevedra | Tarta:  Vanila Tartas Co.


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